Pastoral Afro

Centro Afrocolombiano de Espiritualidad y Desarrollo Integral

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Apuntes sobre la Pastoral Afro en Bogotá

No es fácil trazar líneas de Pastoral Afro en Bogotá; no disponemos de toda la documentación sobre el camino realizado. Intentamos dar una idea.

I) Bogotá es la quinta parte de Colombia, tiene alrededor de 8 millones de habitantes y es el reflejo del País: multiétnico y pluricultural. Algunas organizaciones afro afirman que sólo los afrodescendientes bordearían el millón. ¿Por qué tantos y de dónde vienen? Aparte de las motivaciones de cada migrante, como buscar una vida mejor, una educación de calidad, atención médica más avanzada, sin duda alguna una de las causas principales es el desplazamiento forzado. Este fenómeno se ha interesado en sus lugares de origen, como el litoral pacífico, desde Quibdó hasta Tumaco, sin olvidar otras áreas de conflicto, como el Golfo de Urabá, donde se han enquistado las fuerzas ilegales de las FARC y las AUC, entre otras. Según estudios recientes corresponden a zonas con considerables riquezas mineras y forestales.

El desplazado tiene una vida dura en un contexto extraño, sin techo, sin trabajo, sin las habituales relaciones familiares y sociales, sin conocer la estructura, los sitos y las personas de las instituciones estatales, municipales y privadas, que actúan en el territorio, que siempre exigen tiempos largos, si es que algo se puede conseguir. Los pocos familiares o amigos, después de unos días, se vuelven problemáticos: no pueden aguantar por mucho tiempo la presencia de otras personas que complican la vida, ya de por sí complicada, en los barrios periféricos de la ciudad. Los afro, desplazados o no, se cuentan entre los más vulnerables junto a los indígenas, en especial niñas, niños, mujeres y jóvenes. La pobreza, la miseria atañen a los afrocolombianos desde la época de la esclavitud y la posterior manumisión, sobre todo en el contexto urbano, donde se les marginaliza y excluye.

Los primeros lugares donde buscan auxilios puntuales para alimentación, trabajo, educación y defensa de sus Derechos Humanos, incluyen la Pastoral Social de la Iglesia católica y de otras denominaciones religiosas; estas instituciones también les ofrecen servicios religiosos. Predomina todavía el catolicismo, en especial en relación a los sacramentos de la primera comunión, la confirmación y en general los de la religiosidad popular que cada cual vive a su manera. Si no, estaría desarticulada por la falta de ancianos y de una 'familia extensa' igual a la del lugar de origen. 'Perdidos' en el nuevo ambiente, a los afro se les incentiva a experimentar con más facilidad las nuevas propuestas de los pastores que trabajan en los locales de barrio; ahí funcionan pequeñas iglesias que ofrecen una atención más personalizada y cercana.

II) ¿Qué ha hecho y hace la Iglesia católica en Bogotá para acompañar al pueblo afro ypresentarle a Cristo muerto y resucitado de forma inculturada.

Es significativo que, en las cuatro diócesis establecidas en la ciudad, ni una, hasta el presente, cuente con un encargado oficial de Pastoral Afro. Esta misión se le ha confiado a la iniciativa de personas de buena voluntad o a organizaciones religiosas, como la Conferencia de Religiosos de Colombia, CRC. No siempre se les ha favorecido; a menudo han sufrido incomprensiones, críticas y hasta obstáculos. Pero, cuando las cosas son de Dios, se realizan.

III) Historia. Los primeros en dar atención específica a los grupos afro en Bogotá incluyeron a José, misionero del Verbo Divino, que promovió y acompañó grupos de mujeres afrodescendientes, creó la Fundación de Vida y con otros elaboró materiales de concientización sobre temas como la historia afro. Los misioneros de la Consolata se sumaron a esta labor, iniciaron y continúan en Britalia y otros sectores de la ciudad. La CRC aceptó la invitación del obispo de Soacha para dar atención a Altos de Cazuca. Una comisión se hizo cargo de la atención particular a los afrocolombianos del sector y formaron grupos de adultos y de jóvenes que perduran hasta hoy. Los misioneros combonianos y las misioneras combonianas, desde los 90 tomaron como suya la opción por el pueblo afro, según su carisma. los laicos misioneros combonianos tienen presencia en Bogotá en la Localidad de Bosa, también en Ciudad Bolívar y en Suba, en el barrio Lisboa, gracias a la colaboración de los hermanos Combonianos.

IV) La Corporación Centro de Pastoral Afrocolombiana, CEPAC, en línea con el equipo de Pastoral Afro de la CRC, tomo como objetivo general apoyar a la Iglesia en Bogotá; busca que tome conciencia y asuma la realidad de la presencia del pueblo afrocolombiano como una urgencia pastoral de la Iglesia católica en América Latina. Al mismo tiempo acompaña a la comunidad afro residente en el Distrito Capital, para que asuma su historia, la viva y celebre con expresiones culturales propias; esto incluye la ejecución de celebraciones eucarísticas y otros sacramentos, desde la situación en que se encuentran.

El proceso de Pastoral Afro en Bogotá se ha ido afirmando desde los primeros años del nuevo milenio, no quiere ser proselitista ni limitarse a lo estrictamente religioso, estamos convencidos de que “es necesario el auto-reconocimiento, la autoafirmación y la identidad cultural de los pueblos afrodescendientes para vivir la interculturalidad".

V) La Pastoral Afro ha contribuido, en las últimas décadas, a dar visibilidad al pueblo afro, a su concientización e integración y "a valorar su rico patrimonio espiritual", con miras a formar "comunidades eclesiales con rostro negro". El mismo Juan Pablo II lo sugirió en el Mensaje a los afroamericanos (1992), que alaben a Dios con su estilo y cultura que se expresa en las eucaristías afro y las fiestas patronales.

Naturalmente, hay que formar líderes y llamarlos a ser protagonistas; ofrecer talleres para jóvenes, en especial a los estudiantes; acompañar a las comunidades cristianas negras y fortalecer el movimiento negro, para que tenga también influencia en las toma de decisiones socio-políticas.

VI) a. Dificultades no han faltado. Una es el débil apoyo de la Iglesia local: no existe hasta ahora un delegado diocesano de Pastoral Afro o Indígena, por la falta de personal dedicado a trabajar con los grupos étnicos de la ciudad. La pastoral Afro comenzó como con un equipo ambulante; trataba de colaborarle a una población flotante e inestable. La falta de una reflexión sistemática, materiales sede permanente y recursos no favoreció la integración del equipo ni las actividades con los grupos afro de los barrios.

Hay esperanzas. La Iglesia local se empieza a interesar más en la Pastoral Afro; la motivan la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal y los miembros de la CEPAC en Bogotá. Una mayor apertura a la reflexión y la formación de agentes de Pastoral se da en la actualidad; se siguen diplomados y otros estudios académicos, con especial atención a los temas afro. Hay solicitudes de celebraciones afro en algunas parroquias en barrios como Lisboa, Britalia, Caracolí, sin olvidar el interés de algunas universidades. El apoyo de la Conferencia de Religiosos de Colombia es más efectivo y organizado; se colabora con organizaciones afro, como la Conferencia Nacional de Organizaciones Afro, CNOA, y otras ONG. Constatamos que existen relaciones humanas cada día más fuertes entre los equipos de Pastoral Afro y la gente: se aprecia su acogida, amistad y confianza; se les ve enfrentar los interrogantes fundamentales de la vida y buscar el sentido profundo de los acontecimientos que involucran a los afro; se lo hace desde una perspectiva de fe y de servicio a la causa afro y al Reino de Dios, presente donde hay hombres y mujeres de buena voluntad.

Rafael Savoia mccj