Centro Afrocolombiano de Espiritualidad y Desarrollo Integral

Somos Pacífico, Colombia se levanta

 

Somos Pacífico 

Yolanda Ruíz; El Espectador

Jueves 25 de mayo de 2017

“Somos Pacífico,

estamos unidos

nos une la región

la pinta, la raza y el don del sabor”.

Cantan estos versos con sus voces potentes los muchachos de ChocQuibTown que han llevado el ritmo de esa tierra hermosa a sonar por el mundo. Y ahora a los colombianos del Pacífico los une también el reclamo de lo que se les adeuda desde siempre. Pero Colombia tal vez no ha entendido que este país es Pacífico, que todos somos Pacífico y que de manera incomprensible durante siglos hemos mirado con desdén a una región anclada en un océano que es sinónimo de riqueza y desarrollo para otros países que tienen costas en él. Pero en Colombia no es así y ahora de nuevo su gente se levanta para recordarnos que somos Pacífico.

Como símbolo de ese Pacífico que no se rinde me quedo con la imagen de un río humano que colmó las calles de Buenaventura el domingo 21 de mayo para reclamar sus derechos y para dar una bofetada contundente a unos violentos que quisieron manchar una protesta legítima. Dicen versiones de la gente en el puerto que los saqueos del viernes no vinieron de manifestantes ni de los líderes del paro. La gente comenta que hubo grupos ilegales detrás de los disturbios y que tenían una acción coordinada. Otros hablan de jóvenes reclutados por esas bandas criminales que se aprovechan del desempleo y la falta de oportunidades para conseguir sangre joven para sus delitos. “Es una bomba de tiempo”, dijo un dirigente gremial desde la zona para señalar que los desmanes son síntoma de algo mayor. Como siempre, los bandidos y los políticos con ganas de sacar partido del drama de la gente pescando en el río revuelto de las protestas.

Pero ese domingo con camisetas blancas, con banderas de Colombia, con alegría, con cantos llenos de ritmo y ese sabor tan propio de la región, Buenaventura y todo el Pacífico mostraron que pueden más que los vándalos y que esa región está llena de gente buena. Ahora el reto es saber si el país va a responder desde el poder central y si sus dirigentes locales y regionales estarán esta vez a la altura de las necesidades de su gente. Porque si el abandono ha sido histórico también lo es el saqueo de lo que ha llegado.

Cuando se revisan los pliegos de peticiones de los organizadores de los paros lo que cabe preguntarse es por qué no se ha hecho antes buena parte de lo que ahí se pide. En Buenaventura, por ejemplo, entre otros reclamos, se pide empleo y ¡tener agua las 24 horas! Mientras tanto en el Chocó claman por hospitales y una carretera. No es nada extraordinario, nada que no tengamos las demás regiones desde hace tiempo. Pero no se ha logrado. En parte por el abandono y en parte por la corrupción que es un mal endémico de todo el país, pero que adquiere proporciones escandalosas en las regiones más golpeadas.

La historia ha convertido al Pacífico en una de las regiones eternamente alejadas del lugar de las decisiones. Quibdó, Buenaventura, Tumaco y una larga lista de municipios que sobreviven en las orillas de ese mar esperan una oportunidad para que Colombia descubra que todos somos Pacífico y que esa herencia negra la llevamos en la sangre de esta nación mestiza. El nuestro es un país de regiones, en donde los acentos, el color de la piel, los sabores y saberes son diversos, pero va siendo hora de que haya espacio para todos en igualdad de condiciones. Sí se ha invertido y sí hay mejoras innegables, pero ya para la gente no es suficiente decir que se ha avanzado, se vale decir que hemos llegado a un punto de equidad. No será de un día para otro, pero en algún momento tendremos que entender, por el bien del país, que todos somos Pacífico.

Tomado de El Espectador, el jueves 25 de mayo: http://www.elespectador.com/opinion/somos-pacifico-columna-695304